Marcha rápida (alternativa a correr)

No a todo el mundo le gusta o puede correr. Las causas pueden variar, pero las principales son:

  1. Nuestra condición es demasiado floja para correr aunque sean 2 minutos sin descanso.
  2. Nuestro peso puede hacer que correr conlleve un alto riesgo de lesiones de las articulaciones.
  3. Nuestras lesiones y contusiones previas nos impiden cargar dinámicamente las piernas.

En estas situaciones merece la pena considerar una marcha rápida como alternativa o introducción a las carreras. La marcha también puede ser un entrenamiento aeróbico y tener beneficios similares a correr.

En qué consiste

Una marcha rápida no es nada más que andar, solo que rápidamente. Al marchar así pones un pie desde el talón, trasladando el peso del cuerpo a las piernas, que están rectas en las rodillas. En todo momento por lo menos uno de los pies está en el suelo (no lo levantas como al correr, sino que solo lo mueves hacia delante).

Esta técnica previene la sobrecarga de las articulaciones, gracias a lo cual se evitan las contusiones más frecuentes al correr.

Magnífico inicio de los entrenamientos aeróbicos

Si correr es demasiado arduoso para ti, la marcha rápida sera una magnífica introducción. Empieza con la marcha y, cuando avances y adelgaces (la marcha rápida es estupenda para adelgazar), podrás pasar a correr.

La marcha rápida es también una forma agradable de pasar el tiempo. Cuando tu condición te lo permita, puedes andar incluso largas distancias. Puedes marchar durante 60, e incluso 120 minutos, lo que corriendo cargaría demasiado las articulaciones.

Para iniciar con éxito el entrenamiento de marcha, puedes utilizar nuestro entrenamiento “40 minutos de carrera”, pero en vez de correr, anda.