Semana 6
Acuérdate de calentar antes de correr.
| serie 1 | serie 2 | serie 3 | serie 4 | |||||
| carrera | marcha | carrera | marcha | carrera | marcha | carrera | marcha | |
| día 1 | 7 | 2 | 7 | 2 | 7 | 2 | 7 | 2 |
| 1 día de descanso | ||||||||
| día 2 | 7,5 | 1,5 | 7,5 | 1,5 | 7,5 | 1,5 | 7,5 | 1,5 |
| 1 día de descanso | ||||||||
| día 3 | 8 | 1,5 | 8 | 1,5 | 8 | 1,5 | 8 | 1,5 |
| 2 días de descanso | ||||||||
Si consigues realizar todo un día, puedes pasar tranquilamente al siguiente. Si tienes un día peor y no eres capaz de correr todo el entrenamiento, lo mejor será repetirlo después del día de descanso. Sin prisa: se trata más de la regularidad que de los resultados.
¿Con qué frecuencia deberías correr realmente?
Es una de las primeras preguntas que hace todo corredor novato, y la verdad frustrante es que la respuesta correcta depende por completo de quién pregunta. No existe un número universal de carreras por semana. Lo que funciona es una frecuencia que puedas sostener sin venirte abajo, y eso cambia según tu experiencia, tus objetivos y cómo esté organizado el resto de tu vida.
Por dónde empezar
Si eres nuevo en el running, al principio menos es genuinamente más. Dos o tres sesiones a la semana, con días de descanso de por medio, dan a tus piernas, tendones y articulaciones tiempo para adaptarse a un tipo de carga nueva. Esta es la etapa en la que el entusiasmo mete a la gente en problemas: es tentador correr todos los días porque te sientes bien, pero las agujetas y las molestias por sobreuso tienden a aparecer una o dos semanas después. Construir despacio no es señal de debilidad; es lo que te permite seguir corriendo dentro de tres meses.
Una vez que tienes una base y correr ya no te deja hecho polvo al día siguiente, tres a cinco veces por semana es un rango cómodo para la mayoría de la gente. En este punto ayuda variar en qué consisten esas carreras, mezclando días fáciles con algún esfuerzo más duro ocasional, y dejando sitio para otras cosas como el trabajo de fuerza o simplemente un paseo. Los corredores que entrenan para una prueba concreta pueden acercarse a correr casi a diario, pero incluso entonces la clave es variar la intensidad. Correr fuerte todos los días es el camino rápido a una lesión por sobreuso.
Deja que tu cuerpo marque el ritmo
Sea cual sea el número, la guía más fiable es la que llevas en tus propias piernas. Un dolor persistente, una carrera que se siente más pesada de lo que debería, un sueño alterado, un estado de ánimo que se ha agriado con todo el asunto: son señales para añadir un día de descanso, no para seguir a la fuerza. El descanso no es tiempo apartado del entrenamiento, es la parte del entrenamiento donde de verdad ocurren las adaptaciones.
Si de verdad no sabes cómo estructurar las cosas, un entrenador o un corredor con experiencia puede ayudarte a esbozar un plan que se ajuste a tu punto de partida. Pero el principio de fondo es sencillo. Unas pocas carreras de calidad que esperas con ganas siempre le ganarán a un calendario castigador que temes y que acabas abandonando.